Te llega una nueva propuesta de un cliente. Son 43 páginas, no tienes tiempo para pararte a leer todo en ese momento. Descargas el documento, abres una nueva conversación con una herramienta de IA gratuita, le adjuntas el PDF y le pides que te lo resuma. En unos segundos te acabas de ahorrar una larga lectura, pero también has podido dejar expuesta información confidencial tanto de tu empresa como de tu cliente. Esta acción que puede parecer simple e inofensiva, esconde en realidad numerosos riesgos. Hablamos del shadow AI, un riesgo silencioso que crece en las empresas.
Qué es la IA en la sombra
La accesibilidad que ofrecen las nuevas herramientas de inteligencia artificial es un arma de doble filo. Puede suponer una ventaja competitiva enorme aumentando la productividad de tu equipo, pero también puede poner en peligro datos de tu compañía debido al shadow AI o IA en la sombra.
El shadow AI es el uso de herramientas y aplicaciones de inteligencia artificial no autorizadas por parte de tus empleados para hacer tareas laborales. La intención de la persona trabajadora no es mala, simplemente trata de acelerar su productividad, pero esta acción acarrea graves consecuencias. Las herramientas gratuitas de IA generativa pueden guardar y utilizar la información que se le da para entrenar sus modelos públicos.
Este es un problema cada vez mayor. Según el estudio “Revealing the True GenAI Data Exposure Risk”, elaborado por LayerX, el 6% de empleados reconoce haber compartido información sensible en estas herramientas. Por otro lado, un informe de Menlo de 2025, destaca que el 68% de empleados usaba cuentas personales para usar herramientas de IA gratuitas y el 57% usaba datos confidenciales.
Ciberseguridad en el trabajo para combatir el shadow AI
Comprender el peligro del shadow AI es importante para saber cómo debe adaptarse la ciberseguridad en el trabajo y proteger el activo más valioso de cualquier empresa: los datos. Por ello, antes de contarte cómo puedes poner solución, es importante analizar qué riesgos supone:
- – Pérdida de control y fugas de información. Al introducir datos confidenciales, tu empresa deja de tener el control sobre ellos, sobre dónde se almacenan y quién puede acceder.
- – Incumplimiento de la normativa. Usar la IA de manera no regulada puede hacer que se caiga en el incumplimiento grave de leyes de privacidad de datos como el RGPD.
- – Malos resultados. Usar modelos genéricos no optimizados para tu empresa puede derivar en respuestas imprecisas que den lugar a toma de decisiones basadas en análisis erróneos.
Para reducir estos riesgos, requiere que los equipos de seguridad hagan una combinación de herramientas técnicas avanzadas:
- – CASB (Cloud Access Security Broker). Es un software que funciona como capa de control entre tus trabajadores y los proveedores de servicios en la nube para aplicar políticas de seguridad. Actúa como portero entre tus empleados y la nube, supervisando el uso de aplicaciones, bloqueando lugares no autorizados y aplicando políticas de seguridad en tiempo real.
- – DLP (Data Loss Prevention). Las soluciones DLP identifican y protegen información sensible para evitar que se comparta, copie o transfiera de forma no autorizada. Por ejemplo, pueden detectar que un empleado intenta copiar información confidencial en una herramienta de IA externa y bloquear o alertar sobre esa acción.
- – IAM (Identity & Access Management). Revisa los patrones de uso de las credenciales de los trabajadores para supervisar que solo las personas adecuadas accedan a los recursos adecuados. Es decir, controla los accesos de manera segura y eficiente.
- – DSPM (Data Security Posture Management). Descubre en tiempo real dónde están los datos sensibles de tu empresa, quién tiene acceso y qué exposiciones pueden existir.
Entonces, ¿significa todo esto que debes prohibir el uso de la IA en tu empresa? Todo lo contrario. Restringir su acceso no impedirá que los empleados continúen utilizándola. La verdadera estrategia consiste en proporcionar alternativas fiables junto con unas directrices claras de uso.
Para lograrlo, es fundamental adoptar licencias y versiones corporativas de estas plataformas que aseguren la privacidad de las interacciones y eviten que los datos se usen para el entrenamiento de sus modelos. También es conveniente personalizar e integrar estos sistemas con la información propia de tu empresa para obtener resultados todavía más precisos y ajustados. Te contamos qué debes hacer:
- – Auditar el estado actual. Identifica qué herramientas de IA se están usando más desde los dispositivos de tu empresa.
- – Establece una política de uso de IA. Redacta un documento claro que defina qué herramientas están autorizadas y cuáles no. Asegúrate de incluir qué datos nunca deben usarse.
- – Ofrece versiones o licencias corporativas de las herramientas que cumplan los requisitos de privacidad y seguridad de la empresa.
- – Clasifica la información. Categoriza los documentos de tu empresa según su nivel de sensibilidad y restringe los accesos.
- – Ofrece formación. La mayoría de errores vienen por simple desconocimiento. Concienciar a tu equipo sobre los riesgos de shadow AI es otra medida preventiva.
- – Despliega los controles técnicos de ciberseguridad antes mencionados.
El shadow AI no debe combatirse con la prohibición del uso de la IA, sino con formación e integración de soluciones seguras. Esto permitirá aprovechar la inteligencia artificial para aumentar la productividad en tu empresa sin ponerla en riesgo.