No nos vamos a engañar: conseguir financiación no es fácil. Sin embargo, lo que antes parecía un objetivo casi imposible para muchas empresas, hoy es cada vez más accesible gracias a la diversidad de opciones que existen en el mercado. Actualmente, los emprendedores pueden elegir entre distintos modelos de financiamiento según su etapa, necesidades y nivel de riesgo.
Entre estas alternativas, hay una que resulta muy atractiva y está ganando popularidad en los últimos años: el revenue-based financing (RBF). ¿No has oído hablar de ella? En este artículo te explicamos qué es, cómo funciona y por qué puede convertirse en una opción ideal frente a otros modelos de financiamiento.
Financiamiento basado en ventas
El financiamiento basado en ventas (Revenue-based financing en inglés) es un modelo innovador que tienen las empresas para obtener financiación en función de los ingresos que generen. A diferencia de los préstamos tradicionales, esta fórmula se adapta al desempeño real del negocio.
Este tipo de financiación es especialmente popular para compañías en crecimiento, como pueden ser las startups, ya que permite evitar la deuda a largo plazo y acceder a capital sin tener que ceder participaciones.
Te explicamos su funcionamiento. Imagina que tienes una startup y decides optar por el revenue-based financing. En primer lugar, llegas a un acuerdo con un proveedor de financiación que te adelanta una cantidad de capital. A cambio, te comprometes a devolver ese monto mediante un porcentaje fijo de los ingresos futuros de tu empresa. En ese acuerdo debes dejar muy claro aspectos clave como:
- – La cantidad de capital que necesitarás
- – El porcentaje de ingresos que se destinará a pagarlo
- – El límite máximo a devolver
De esta forma, cuando tu negocio vaya generando ingresos, una parte irá destinada automáticamente a amortizar el capital recibido. Cuando el monto acordado se alcance, el compromiso finaliza.
Ventajas del RBF frente a otros tipos de financiamiento para empresas
Existe una gran variedad de tipos de financiamiento para empresas. Estas opciones pueden ir desde créditos bancarios y préstamos personales hasta business angels o fondos de capital de riesgo. Sin embargo, cuando se trata de una startup, el Revenue Based Financing puede ser la mejor opción frente al resto. Este modelo de financiación trae ventajas tanto para quien invierte como para quien emprende:
- – Acceso a financiación rápida. Las startups y negocios tienen la posibilidad de obtener el fondo que necesitan sin rígidos procedimientos típicos de otros tipos de financiación. Pueden acceder a estos fondos de manera rápida.
- – Flexible. Permite flexibilidad a la hora de afrontar los pagos, lo que reduce la presión financiera de las personas emprendedoras. Es decir, se devolverá el capital ajustándose a los ingresos que vaya generando la empresa.
- – No necesita garantía personal. A diferencia de otros modelos la persona emprendedora no tiene que aportar garantías adicionales ni avales.
- – Sin pérdida de control. Este modelo no implica que entren nuevos socios en la empresa o que tengas que ceder participaciones.
- – Menor riesgo de impago. Al estar relacionado con los ingresos objetivos, los pagos se realizarán cuando la empresa tenga un flujo de caja positivo, disminuyendo el riesgo de impago.
- – Acceso a capital sin deuda. Permite a las personas emprendedoras acceder a capital sin asumir deudas.
En definitiva, el revenue-based financing se ha consolidado como una de las opciones favoritas para personas emprendedoras que buscan crecer de forma sostenible.